MORENA (Parte 2): El efecto de spoiler

Resumiendo el post anterior:

  • La fragmentación del voto de la izquierda puede disminuir de manera importante su presencia en el Congreso. Este fenómeno se conoce como efecto de spoiler.
  • Para evaluar las posibles consecuencias de dicho efecto necesitamos tener indicadores de la fuerza electoral de MORENA en los distritos electorales del país.
  • La base tradicional de apoyo del PRD (“voto normal”) y el efecto de arrastre de la candidatura presidencial de AMLO nos ofrecen un escenario razonable de la fragmentación de la izquierda a nivel subnacional.

En este post utilizo las estimaciones del voto normal del PRD y el efecto de arrastre de AMLO para analizar el impacto de la fragmentación de la izquierda en la conformación de la Cámara de Diputados.

Planteando el argumento: La elección de 2012

Comencemos planteando un escenario hipotético en torno a la elección de Diputados Federales de 2012. Ese año, los partidos de izquierda (PRD, PT y Movimiento Ciudadano) formaron la coalición “Movimiento Progresista” en los 300 distritos electorales del país. La coalición recibió 27% de los votos y ganó 71 distritos de mayoría relativa (es decir, curules uninominales).

Supongamos que antes de la elección surge un nuevo partido de izquierda llamado MORENA* (MORENA-asterico), cuyo mercado electoral es el mismo que el de la coalición Movimiento Progresista. La base electoral del nuevo partido se compone de ciudadanos que tienen una fuerte simpatía hacia AMLO. Dichos ciudadanos habían considerado votar por los candidatos a Diputados de la coalición, pero deciden cambiar su voto cuando se enteran que AMLO hace campaña a favor de los candidatos de MORENA*. Por su parte, los votantes tradicionales de la izquierda permanecen leales a la coalición, a la cual denominaremos PRD* (PRD-asterisco) para diferenciarla de la coalición original Movimiento Progresista.

Asumamos que la irrupción de MORENA* sólo modifica la intención de voto de los ciudadanos en el bloque de izquierda, de modo que la base electoral de los demás partidos permanece igual. Así pues, la fragmentación de la izquierda puede describirse con una distribución binomial:

\begin{aligned}  PRD_{d}^{*}=Binomial\left(\pi_{d},n_{d}\right)  \end{aligned}

\begin{aligned}  MORENA_{d}^{*}=n_{d}-PRD_{d}^{*}  \end{aligned}

Donde d=1,\ldots,300 denota a los distritos, \pi_{d} es la proporción de ciudadanos de izquierda que permanecen leales a la coalición, y n_{d} es el número de votos que recibió la coalición Movimiento Progresista en 2012 (es decir, el número de ciudadanos que habrían votado por la coalición antes del anuncio de MORENA*). La clave reside en calcular el porcentaje de ciudadanos en cada distrito que permanece leal a la coalición. Este porcentaje puede obtenerse con las estimaciones del post anterior:

\begin{aligned} \pi_{d}=\frac{\left(\gamma_{0}+\alpha_{d}^{dto}+\alpha_{e\left[d\right]}^{edo}\right)+\beta_{e\left[d\right]}^{inc}\cdot X_{e\left[d\right]}+\delta_{2012}}{\left(\gamma_{0}+\alpha_{d}^{dto}+\alpha_{e\left[d\right]}^{edo}\right)+\left(\beta_{0}^{amlo}+\beta_{e\left[d\right]}^{amlo}\right)+\beta_{e\left[d\right]}^{inc}\cdot X_{e\left[d\right]}+\delta_{2012}}  \end{aligned}

La gráfica de abajo ilustra nuestro escenario hipotético. El panel izquierdo contrasta el porcentaje de votos que recibió la coalición Movimiento Progresista en la realidad con la predicción del modelo (cada punto en la gráfica representa un distrito electoral), mientras que el panel derecho muestra el porcentaje de votos del PRD* luego de que los simpatizantes de AMLO deciden votar por MORENA*.

Plot_escenario_hipotetico_12 Ahora supongamos que las preferencias se han cristalizado y llega el día de la elección. EL PRD* y MORENA* reciben poco más del 17% y 9% de los votos, respectivamente. ¿Qué impacto tendrá la fragmentación de la izquierda en el número de distritos que gana cada partido político?

La tabla de abajo muestra los resultados del ejercicio y los contrasta con el número de curules uninominales que cada partido o coalición ganó en la realidad. Los resultados provienen de seleccionar el valor máximo del número de votos del PAN, PRI+Compromiso por México, PRD*, PVEM, Nueva Alianza y MORENA* para cada simulación de la distribución posterior de los parámetros.

Partido Observado Hipotetico
PAN 52 55
PRI + Compromiso por México 174 202
Mov. Progresista 71  –
PRD*  – 40
MORENA*  – 0
PVEM 3 3
PANAL 0 0

La tabla indica la existencia de un efecto de spoiler. Como se puede apreciar, MORENA* no recibe los votos suficientes para ganar ningún distrito electoral. Sin embargo, provoca que la izquierda reduzca sus victorias distritales de 71 a sólo 40. Es decir, la mera irrupción de MORENA* disminuyó en más de 40% las curules uninominales de la izquierda.

Quizás lo más interesante es que en este escenario el PRI sería el principal beneficiado al pasar de 174 a 202 curules de mayoría: 28 de los 31 distritos que pierde la izquierda van a parar al PRI, y sólo 3 al PAN.

¿Por qué el PRI es el principal beneficiario de las pérdidas de la izquierda? La respuesta se encuentra en los patrones de competencia a nivel distrital. El mapa de abajo, elaborado por Diego Valle, muestra una clasificación de los 300 distritos electorales de acuerdo al porcentaje de votos que obtuvieron los principales partidos políticos en la elección de 2012. Resalta el hecho de que sólo existen dos clusters con competencia bipartidista, y en ambos se encuentra el PRI: PRI-PAN y PRI-PRD. No existe un cluster PAN-PRD. Dado que el principal contendiente del PRD en la elección del 2012 fue el PRI, resulta natural que éste último sea el principal beneficiado de la fragmentación de la izquierda.

Fuente: Blog de Diego Valle (http://goo.gl/2x1fOl)

Nótese además que en el mapa de Diego Valle, el cluster PRI-PRD se concentra en el sur del país. Para contrastar los resultados, el mapa de abajo muestra la probabilidad de que un distrito que fue ganado por la coalición Movimiento Progresista pase a manos de otro partido debido a la fragmentación de la izquierda. Los colores del mapa representan el número de ocasiones en que el ganador observado es distinto al ganador bajo el escenario hipotético, dividido entre el número total de valores simulados. El color verde indica que el ganador del distrito es el mismo; el color rojo indica una alta probabilidad de que el distrito cambie de ganador.

Plot_mapa_prob_change_12

Probabilidad de que el partido ganador en el escenario hipotético sea distinto al observado (elección de 2012).

En concordancia con los patrones de competencia, los distritos con mayor probabilidad de cambiar de ganador se encuentran en el sur del país. Además, si uno examina la versión interactiva del mapa de Diego Valle, notará que los distritos con mayor probabilidad de cambiar de ganador son precisamente aquellos en los que la coalición obtuvo la victoria por un margen estrecho. Los distritos de Tabasco son una excepción: aunque ahí la coalición Movimiento Progresista ganó por un margen amplio, su probabilidad de cambiar de ganador es alta debido a la magnitud del efecto de arrastre de AMLO en ese estado. Este fenómeno se conoce como home state effect.

Generalizando el argumento

Nuestro escenario hipotético de la elección de 2012 sólo constituye un punto de referencia. Pero, ¿qué tan generalizables son sus resultados? En realidad, los patrones de competencia de la elección de 2012 constituyen una regularidad empírica en la historia electoral de nuestro país. Klesner (2009, 58) ha insistido en varias ocasiones que en términos regionales, “PAN and PRD activists are not struggling primary against each other, but often against their old nemesis, the PRI”. En el mismo senido, Baker (2009, 72) señala:

As the hegemony of the [PRI] began to crack in 1988, opposition parties rushed to fill the void. They did so, however, in a geographically uneven manner. Throughout the 1990s, the PAN was a capable challenger to the PRI in elections that occurred in the North, while the PRD was the primary challenger in the South. Neither of the two main opposition parties, however, had a meaningful presence in the other’s stronghold. This arrangement led to some analysts to speak of an electoral “bifurcation” or of “two separate two-party systems” […] Many Northern states featured competition between only the PRI and the PAN, while only the PRI and the PRD competed in Southern states.

Así pues, es probable que en la próxima elección ocurra el mismo patrón, y la fragmentación de la izquierda traslade algunas de sus potenciales victorias distritales al PRI.

Refinando el argumento

Todavía hay más sobre las consecuencias de la fragmentación de la izquierda. En el próximo post mostraré que, a pesar de que en nuestro escenario hipotético el PRI hubiera ganado más curules uninominales, su porcentaje total de curules en la Cámara de Diputados hubiera permanecido exactamente igual debido a la aplicación de la cláusula de sobrerrepresentación en el reparto de las curules plurinominales.

Sin embargo, la historia electoral también sugiere que es poco probable que el PRI sea sobrerrepresentado en la próxima elección por el efecto denominado midterm loss. Esta situación provocaría que sus ganancias por la fragmentación de la izquierda apenas le ayuden a compensar una pérdida mayor ocasionada por su curva de curules-votos.

Replicación

Los archivos para replicar el análisis se encuentran en mi Dataverse.

Apéndice

El mapa de abajo muestra el “voto normal” del PRD a nivel distrital. Los colores representan la mediana de la distribución posterior de \gamma_{0}+\alpha_{e\left[d\right]}^{edo}+\alpha_{d}^{dto} Plot_mapa_perredismo